Cuando el ocio se convierte en adicción: apuestas en la red


Hace ya muchos años que Internet es una parte esencial de nuestra vida diaria. Son muchos los que todavía piensan que la red ha significado más prejuicios que beneficios. Pero en realidad, es tan solo una herramienta facilitadora. Somos nosotros quiénes adaptamos la red a nuestros gustos, y no al revés.
 
También es un portal impulsor del ocio. Podemos ver series, películas, jugar online... y apostar. 
La ludopatía es uno de los mayores peligros que esconde la red. Sobre todo, para los jóvenes y adolescentes. A pesar de que existe el pin parental, es imposible bloquear el 100% de este tipo de páginas. Según un estudio de la Universitat Oberta de Catalunya, en nuestro país, aumentó en un 369% el número de jugadores activos que apuestan en juegos de azar, tan solo entre el año 2013 y 2018. Otro dato preocupante es que la media de edad de estos jugadores es de tan solo 21 años. Se supone que en España los juegos de azar están prohibidos para los menores de 18 años, sin embargo, casi un 20% de los adolescentes afirman haber apostado en línea.

El riesgo de nuestros jóvenes de desarrollar ludopatía es una realidad. Sin embargo, existen unos patrones característicos en los adolescentes que tienen mayores probabilidades de desarrollar esta adicción:  una iniciación temprana al mundo digital, sumado a un uso excesivo del mismo. Es decir, este tipo de adicciones están directamente relacionado con la calidad de vida familiar. Así lo afirma un estudio de el perfil de los adolescentes jugadores de azar a través de Internet.  Aquellos que se sienten menos incluidos en el núcleo familiar tienden a refugiarse en la red. 

La fuerza de la publicidad es otra de las cosas importantes en este tema. A todas horas y en todas partes, de boca de jugadores de fútbol, y los "consigue un importe gratis por comenzar a jugar" hacen muy sencillo el acceso a este tipo de apuestas.
Tampoco existe una legislación estricta en nuestro país sobre la publicidad de estos juegos, a pesar de que tienen un impacto directo sobre la salud de los menores. 
La primera vez que se reguló en general el juego de azar en la red fue en el año 2011. En esta se exigía a las páginas de apuestas una licencia específica para poder operar. Estas licencias las concede la Dirección general de Ordenación del Juego (DGOJ), que es el organismo encargado de vigilar que los portales de juego sean seguros. Pero está claro que no funciona. 

El ocio en la red puede ocultar una adicción. Por eso es uno de los mayores peligros de la misma para los menores. Controlar el uso que estos hacen de la web es una de las claves para evitar dichos peligros.


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